Por Jesús Cervantes Sin más, este lunes 20 de junio , por la tarde-noche, arribó a las instalaciones de la Presidencia Municipal de Tuxpan ...
Por Jesús Cervantes
Sin más, este lunes 20 de junio, por la tarde-noche, arribó a las instalaciones de la Presidencia Municipal de Tuxpan el regidor Alaín Cuauhtémoc Molina Ramos. Para empezar, no lo dejaban entrar, lo que le dio mala espina. Ya dentro de la Sala de Cabildo, sin mediar, allí le notificaron a Molina Ramos que estaba destituido y que le iban a tomar la protesta a su suplente.
¿Cuál fue el origen de todo este embrollo? Alaín Cuauhtémoc Molina Ramos, regidor emanado del partido Redes Sociales Progresistas (RSP), hace meses interpuso una denuncia ante el Órgano de Control Interno (antes “Contraloría”), donde enumeraba que el presidente municipal José Luis Tovar Ruvalcaba, tenía en puestos claves de la administración a cinco familiares, cometiendo el delito de nepotismo. En el mismo texto, daba a conocer que una regidora también tenía trabajando a su marido como el encargado de licitar las obras. Pero lo que sin duda dolió, fue que Molina Ramos expuso que un cuñado del presidente municipal (emanado del partido Movimiento Ciudadano), era quien manejaba a su antojo la Dirección de Seguridad Pública.
A partir de allí, el salario de regidor le empezó a llegar con un 60 por ciento de descuento. La última acción, fue la destitución de regidor carente de todo valor jurídico.
En un intento por resolver el tema, intentó que Gobierno del Estado intermediara. Efectivamente, funcionarios lo enviaron con el presidente municipal de Tuxpan para que dirimiera las diferencias. Sin embargo, José Luis Tovar le dijo al regidor que no le pagaría su salario completo hasta que retirara la denuncia interpuesta en el órgano de Control Interno.
Como meros “virreyes” se están comportando algunos presidentes municipales con quienes no se hacen cómplices de sus raterías y desfalcos. Que creen que los trienios son de 24 años. Un caso reciente: la represión del alcalde de Rosamorada Rito Alfonso Galván contra la síndico Rosa Gardenia González, que descubrió cómo el alcalde y su esposa compraban todo con gasto al Ayuntamiento: ropa, muebles, viajes, teléfonos y hasta croquetas para el perro.

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